13/4/08

Give it to me!


Medio día en la escuela de cocina. Aproximadamente 30 alumnos trabajando en grupos de 4 o 5.

Es muy lindo el ambiente en el que trabajamos. Hace pocas semanas que empezamos el curso y a pesar de que hay diferencias de edades bastante amplias nos llevamos todos muy bien.

En realidad creo que nos llevamos bien por eso también, ya que la mayoría de la gente anda entre los 25 y los 30 años, y hay un par de 19 o 20, y un "nene" que no es un nene pero le decimos así de cariño que tiene 15 años y dos señores que andan por los 50.
Como si fuera poco, está el grupito de los "hermanos latinoamericanos", como les llama uno de los señores de 50 años de cariño. Son chicos y chicas que vienen de Perú, Colombia, Brasil, Puerto Rico y Chile. Muy buena onda todos.

Lo mejor de todo es que trabajamos en un ambiente donde la gente es amable, si hay algo que sobra es camaradería y todo el mundo ayuda y es ayudado. Tal como se debe trabajar en una cocina. Y toda la gente lo tuvo claro desde el momento en que pisó la escuela.

Como ya dije, trabajamos en grupos. Si bien cada grupo tiene un líder. No para que diga "soy el líder, síganme como ovejas", sino porque en todo grupo tiene que haber alguien que organice para que no se vaya todo al diablo, nadie se cree más que nadie (porque no lo es) y nos vamos distribuyendo las tareas.

Hoy nos tocó hacer preparaciones con huevos. Huevo pasado por agua, huevo frito, huevo duro, tortillas de distintos tipos, omelettes, revueltos... en fin, comimos como bestias porque probamos todo lo que hicimos y nos llevamos cosas a casa.
Sí, hoy hicimos huevo... (lo digo yo así les ahorro el tener que hacer el chiste fácil).

Bueno, como dije, la mayoría de la gente tiene buen humor y hace chiste. Algunos no hacen chistes porque son más serios pero tienen buena onda y no se molestan.

En un momento el profesor dijo: "Bueno, ya hicieron todos sus preparaciones individuales. Ahora vamos a hacer de cuenta que estamos en un restaurante y que nos pidieron 20 omelettes. Así que júntense en grupos de 10 y hagan 20 omelettes. Tienen 10 minutos."

Ustedes estarán pensando: ¡Qué pavada! 10 personas... 2 omelettes cada uno. No es tan difícil.

Sí, claro... pero el "pequeño" detalle es que a los 10 minutos tenían que estar los 20 omelettes hechos, calientes, emplatados y decorados.
Y no un omelette como los que hacemos en casa donde agarramos una sartén, batimos 3 huevos, los tiramos ahí y que el supremo nos ayude. Y si sale bien o mal no importa porque total lo vamos a comer nosotros.

¡No seño! Estos llevaban, los 3 huevos, que no se baten sino que se hacen de otra manera, porque no tienen que tener burbujas (el batido provoca esto), con el aceite a cierta temperatura, y se les agrega jamón y queso, se les hace 2 dobleces y ahí sí, al plato y a decorar. Y todo eso se hace en 5 minutos aproximadamente.
Y no se ustedes, pero mis compañeros y yo tenemos solo 2 manos cada uno, con una mano tenemos la sartén y con la otra echamos las cosas adentro y sostenemos la espàtula. Entonces hacer uno con cada mano es imposible.

Pero no se preocupen, no es algo imposible. Hay un secreto, y es, como dije antes, distribuirse las tareas. Hicimos eso y entonces tuvimos a 5 personas controlando 4 sartenes cada uno (controlar es cocinarlos acomodándolos con una espátula y haciéndole los dobleces cuidando que no se quemen ni se rompan, solo eso), 3 poniendo los ingredientes y 2 emplatando.
Todo eso rápido. Que si esta bien hecho es una maravilla.

En teoría es muy fácil. Ahora vamos a la práctica.

Si alguien nunca vio una cocina industrial, les cuento que las que tenemos nosotros tienen 6 hornallas, de las cuales cada uno de los alumnos encargados de las sartenes usaba 4. Hay varias cocinas así que teníamos espacio.

Mientras un grupo de 10 hacia el trabajo los demás miraba, y después los hacia el otro grupo de 10 y los demás los mirábamos a ellos.

Pasó el 1er grupo. Bastante bien, algunos omelettes se les quemaron un poco pero llegaron bien de tiempo y trabajaron bien en equipo.
Después vino el nuestro.

Nos distribuimos y empezamos a trabajar. A mi me toco ser una de las chicas que hacían la preparación para volcar en las sartenes. Y una de las chicas de mi grupo de 5 que se había juntado con el otro que es de esas re chispitas, de las que se viven riendo y hace un escándalo por cualquier cosa (escándalo de los divertidos, no escándalos de mala onda) le tocò se una de las personas encargadas de las sartenes. A esta chica la llamaremos S.

Cuando ya estaban los huevos listos, la gente que estaba encargada del emplatado debía ir con una placa (algo parecido a una asadera) por detrás de la persona que estaba con la sartén y acercársela para que esta pusiese el omelette. Se preguntaran: ¿Por qué por detrás?
Porque si uno se acerca por adelante, corre el riesgo de que la persona que cocina al dar vuelta la sartén sobre laplaca, le salpique aceite caliente en la cara. Con un omelette no pasa nada porque casi no tiene aceite, pero con otras preparaciones sí. Y como eso se usa para todo, hay que acostumbrarse a trabajar así.

Bueno, ya habíamos puesto los ingredientes y estábamos esperando a que las chicas les avisaran a los de emplatado que les acercaran las placas para pasarlos ahí y que después esos chicos los pasaran a un plato y los decoraran.

S terminó de hacer sus omelettes y le dijo a un chico de emplatado: "M, dame la placa". M, que se había olvidado que debía acercársela por detrás hizo todo lo contrario y se puso del otro lado de la cocina entregándole la placa frente a ella. Cosa que no se debe hacer porque además para poner algo ahí, la persona que cocina si o si tiene que pasar la placa por arriba de las otras sartenes y eso no se hace porque puede haber algún residuo en la parte de abajo (no olvidemos que las placas van en el horno y a veces se queman) y caer en la preparación, y de pasar eso, el omelette no sirve más y se debe tirar.
Bueno, eso en un mundo perfecto. Que se haga o no así en los restaurantes es otra historia, pero nosotros debemos aprender a hacerlo bien.

Como M se había equivocado de lugar, se apareció en frente de S y esta desesperada le grito: "¡No, M! ¡Es por el otro lado! ¡Dámela por atrás!".
Claro, dirigirse al otro lado implicaba dar vuelta al rededor de una mesa que mide 5 metros. Y cuando se esta trabajando con aceite a 220 grados, esos pocos segundos pueden hacer que algo se queme. Así que S estaba desesperada porque empezaba a salir humo de sus omelettes y se estaban empezando a quemar. Entonces seguía gritando: "¡Dale M! ¡Dámela por atrás! ¡Dámela por atrás! ¡Rápido! ¡Dámela! ¡Dámela!"

Esto gritando frente a 30 y pico de personas que empezaron, empezamos, mejor dicho, a reírnos a carcajadas. M, colorado como un tomate y S sin darse cuenta por qué se reían y gritando a más no poder.

Hasta que el profesor, ya riéndose también, le dijo: "Bueno S, no te desesperes, ya te la va a dar. Pero tenes que ser más sutil cuando pedís esas cosas. Cualquiera va a decir que estas desesperada".

Fin del relato. ¿Qué paso con los omelettes? Se quemaron un poco, pero... ¿A quién le importa? Si habíamos presenciado tremendo gag digno de una película cómica.

El pobre M, muy tímido él no sabía donde meterse. Y S, al darse cuenta de por qué nos reíamos casi se hace pis de la risa. Y empezó: "¡Jajaja! ¡Me meo! ¡Me meo!" y salió corriendo de la cocina.

11/4/08

PROHIBIDO PASAR (largo como puteada de tartamudo pero se lee rápido)


Gracias a la "visita" de la bloody old woman (mi abuela, obvio) la paciencia de muchas personas, se ve puesta a prueba. Entre ellos, las personas de mi círculo familiar y otras como tíos, tías, primos y primas, novios de dichas personas, parejas, sex toys, vecinos, encargados de edificios y todo ser (incluidos los animales) que se acerque a la vieja.

Porque la vieja que se hacía la mosquita muerta, la víctima, la incomprendida, la "el mundo contra mí", la pobrecita, se ha cansado de ese papel y decidió ser "ella misma".
Nos hubiese encantado que siguiera fingiendo que es simpática y buena persona, porque al menos jodía pero no tanto. Pero no, parece que se cansó y desde hace algunos días de la pasa molestando a todo el mundo.
Estamos en confianza así que hablemos en criollo: Nos rompe soberanamente las pelotas a todos, incluso a las personas que por cosas de la naturaleza carecemos de dichas gónadas.

Como este odioso, detestable, despreciable, abominable, aborrecible, antipático y repelente ser anda de casa en casa porque no tiene nada que hacer, y hasta que se alquile algo (que hasta el próximo mes parece que esto va a ser imposible) nuestra paciencia llega a su límite y muchas veces la sobrepasa.

Hoy, nuestra familia tuvo el desagrado de contar con su presencia.
La señora que trajo al mundo a mi mamá, llegó a casa temprano. Claro, si se levanta a las 5 de la mañana (sí! a las 5!). Y como no le importan los demás (a esta altura ya se deben haber dado cuenta) a las 6:00 ya estaba tocando el timbre de casa.

A ver... en casa todos trabajamos pero nuestro lugar de trabajo queda justo al lado de casa y abrimos a las 8. Así que a esa hora no estamos despiertos ni de casualidad. O si lo estamos es porque nos levantamos para ir al baño. ¿Para qué nos vamos a levantar a las 6:00 si podemos levantarnos 7:30, bañarnos, desayunar y llegar al trabajo fresquitos y de buen humor?

Obviamente hoy no sucedió eso. Ya que la vieja, a las 6:00 ya estaba con su dedo gordo, arrugado y chueco pegado al timbre y no se despegó de ahí pasados 10 segundos como para asegurarse de que todos nos hubiésemos enterado de su llegada. ¡Vieja turra, es obvio que lo hace a prepósito!
Obviamente la que se levantó a abrirle fue mi mamá.

Cuando una persona sabe que al bajar las escaleras que van de su habitación al comedor se va a encontrar con uno de los seres más repulsivos que la naturaleza ha creado no se levanta de buen humor. Sobre todo si sabe que ese ser va a tratar de hacerle la vida imposible, porque a esta altura ya sabemos que eso está en su naturaleza. La vieja de mierda lo disfruta, es obvio.

Así que cuando salí de bañarme, me miré al espejo y me dije: "Ok, la bloody old snake está debajo y se va a quedar varias horas. Lo que a ella le gusta es sentirse con poder, hacer sentir mal a la gente y sentirse impune porque es vieja y porque es la madre de mi madre. Una vieja de mierda, sí, pero la mamá de mi mamá a quien adoro y no me gusta hacer sentir mal y la única razón por la cual me contuve de romperle la cara varias veces (sí, así como suena). Entonces, como no quiero que se arme la podrida, voy a ignorarla o a servirme de mi sarcasmo tanto como me sea posible para que mi mamá no se sienta mal y además porque eso me divierte mucho. Y así mato a dos pájaros de un tiro. La vieja se queda con la sangre en el ojo porque lo que a ella le gusta es ver enojada a la gente y yo me divierto porque se que por dentro se está muriendo de bronca".

Bueno, me dije algo así.
Así, que al terminar de arreglarme, bajé la escalera con una tremenda sonrisa que la vieja no esperaba ver, porque la mayoría de las veces que la veo le pongo cara de asco o de "no te rompo la cara porque no quiero problemas" (y ganas me sobran, pero ya contaré el porque en otro post, y les adelanto que son razones muy fuertes, no es por simple capricho o de exagerada que soy).

Saludé a todos, a mi mamá y a mi papá con beso y abrazo como siempre (soy re cargosa con mis viejos desde chica y no pienso cambiar), a mi hermano más chico que recién había llegado también y a mi otro hermano. A mi abuela solo le regalé un "hola" y una palmada en la espalda, como quien pasa por al lado tuyo y te mata un mosquito. Automáticamente fui y salude a mi perro con beso en la frente y abrazo y el usual "hola perito!" (sí, "perito" y no perrito. Le digo así de cariño).
Esto le causó mucha gracia a mi papá que sabe el amor que siento por mi perro y ninguna a mi abuela, porque sabe muy bien que prefiero a mi perro y que como le dije una vez, en caso de hundimiento de barco y si hubiese un solo lugar en un bote al tener que elegir entre mi perro y ella ya saben quien ocuparía ese lugar.
Eso se lo dije cuando tenía unos 11 o 12 años. El lugar sigue reservado para mi cuadrúpedo amigo por supuesto.
El desayuno transcurrió sin altercados, charlamos mientras miramos un canal de noticias, como siempre, y yo hacía de cuenta que la vieja no estaba ahí. Incluso le pasé una tostada con dulce de leche a mi hermano delante de su cara.

Terminamos de desayunar, nos levantamos y salimos por la puerta que da a nuestro lugar de trabajo. Esa puerta separa dos mundos totalmente diferentes. El de mi casa que es un lugar muy tranquilo y el del trabajo donde hay máquinas ruidosas (es una imprenta), computadoras encendidas, gente de acá para allá yendo y viniendo, a veces corriendo y sobre todo gente concentrada en su trabajo.
En casa hay dos entradas, una que da a la oficina donde estamos mi papá, uno de mis hermanos y yo, y otra que da a los talleres donde están mi otro hermano y los empleados. La puerta de la oficina es de libre acceso a quienes entren por casa. La otra no. Por ahí solo entramos nosotros o gente autorizada por nosotros, porque están las máquinas y puede tornarse peligroso para quienes no conozcan el lugar.

Es más, en esa puerta hay un cartel que dice "PROHIBIDA LA ENTRADA A PERSONAS NO AUTORIZADAS". Es el mismo cartel que está puesto en la otra entrada, la que ve una persona que ingresa por la entrada principal, o sea, la que da a la calle.
El lugar no es taaaan peligroso, pero está puesto por precaución, porque es obvio que alguien que pase y no conozca las máquinas no va a ir a meter la mano o a tocar algo, pero si hay algo que sobra en este mundo es gente boluda o curiosa y nunca se sabe lo que puede pasar.

Otra de las razones por las cuales pusimos el cartel es para que no entre gente molesta. Como la persona de la cual vengo hablando.
Es un cartel muy simple que entiende cualquier persona que sepa leer y tenga 2 dedos de frente. Bueno, parece que esta señora hubiese leído "PASA IGUAL, TOTAL LOS QUE ESTAN DEL OTRO LADO ESTAN AL PEDO Y LES VA A ENCANTAR TENERTE A VOS EN MEDIO DEL TALLER ROMPIENDO LAS PELOTAS".

Si hay algo que no soportamos es que nos vengan a molestar cuando estamos trabajando y estamos apurados. Si estoy trabajando relajada no me molesta que venga nadie. Varias veces trabajamos tomando mates y si viene algún conocido lo invitamos a la oficina y no hay problema. Ahora, si estoy apurada suelo ignorar a la gente, pero antes les aviso que disculpen que no les de mucha bola pero estoy apurada. O sea que aunque esté trabajando bajo presión el trato es bueno con todo el mundo. Salvo con la víbora, quien nunca es bienvenida.

Así, que a los 15 minutos de estar trabajando, la vieja se apareció por el taller.
La recibió mi hermano que la quiere tanto como yo y le dijo: "¿Abuela (él todavía la llama abuela), no sabes leer? No podes pasar por acá y menos con esa pollera. Mira si te la enganchas con algo. Pasa por el otro lado."

Mi hermanito menor que es como yo pero, alto, sin tetas, con barba de pocos días, pajarito en lugar de cotorrita y voz gruesa; la versión masculina claro está, y por lo tanto siente un respeto por esta mujer que yo, por ser del mismo sexo y por saber que no es tan frágil como le quiere hacer entender a los demás, no le tengo.
Pero la trata bien por eso, y porque es la madre de nuestra madre. Digamos que si mi abuela fuese hombre ya le hubiese roto la cara hace bastante.
Así que le dijo eso, y viniendo de él, eso es algo así como que le haya dicho: "Abuelita, tené cuidado. ¿Por qué no pasas por la otra puerta que es menos peligroso? No quiero que te lastimes con algo".

El taller se comunica con la oficina también por una ventana y como estaba abierta pude escuchar todo con lujo de detalles.
Ni lerda ni perezosa la vieja dio media vuelta y mudita se dirigió a la otra puerta.
Claro, por la otra entrada estaba yo, y fue la 1er persona a la que vio al pasar.
Sin decirle nada, giré la silla y me quede mirándola fijo con cara de "¿En qué te puedo ayudar?", pero con la expresión que ponen los trabajadores de la Municipalidad de San Martín que no tienen ganas de hacer nada y te miran como si fueses a interrumpir su arduo trabajo que en realidad la mayoría de las veces consiste en tomar mate y comer galletitas.

Antes de que sigan leyendo debo advertirles que a continuación se encontrarán con "lenguaje adulto". Sepan que no siempre soy así, pero los diálogos con mi abuela son la muestra de lo que soy cuando ya no tengo paciencia (cosa que pasa muy pocas veces, salvo con ella que me hartó hace mucho).

Como la vieja no decía nada y se había puesto a recorrer la oficina con la vista como si fuese la primera vez que se encontraba ahí y ante la cara de mi hermano que ya estaba sonriendo porque sabía que yo algo le iba a decir, hablé de nuevo:

Gioconda: (con tono bien seco) ¿Necesitas algo?
Bloody snake: No, no, solo vine a mirar (con tono de "¡Yo no hice nada!")
Hermano de Gioconda: (hablándome a mí de trabajo como si no hubiese nadie más con nosotros) Fijate que Fulanito está conectado y me dijo que te va a mandar las modificaciones que quiere para el logo nuevo.
Gioconda: Ok!
B S: (dirigiéndose a mi hermano) ¿Estás trabajando?
H de G: Sí, abuela... (tono de "¿No ves?")
B S: (esta vez dirigiéndose a mí) ¿¿¿Y vos???
G: No, yo me estoy rascando el felpudo. (Me criè entre hombres y a pesar de ser muy femenina puedo ser mucho mas guaranga cuando quiero, tomen esto como un chiste de salon).

Se escuchò la carcajada de mi otro hermano que había entrado a la oficina haciéndose el que buscaba algo pero lo conozco y se que entró para ver que le decíamos a la vieja, ya que la había mandado para sacársela de encima.

Seguimos con nuestras tareas como si nada. Mi papá se había ido a ver a unos clientes y mi mamá estaba en casa, o sea fuera del ámbito de la oficina.
Si hay un lugar donde una se siente impune de todo lo que pueda hacer o decir es ese lugar cuando las puertas están cerradas, ya que, del lado del taller no se escucha nada por el ruido de las máquinas y en la casa tampoco porque hay un pasillo en el medio. Así que si la cosa se ponía pesada yo podía decir lo que se me diera la gana sin que se sintiera mal mi mamá.

La vieja como pancho por su casa cruzó la oficina y se dirigió al taller. Para ese entonces las máquinas ya estaban en funcionamiento y había bastante ruido. Yo la seguí con unos papeles en la mano haciéndome la que necesitaba algo de ahí, con el único objeto de pescarla in fraganti para sacarla zumbando de ahí. Era lo único que quería. Que se mandara alguna para echarla con razón y que no volviera más a molestar.

Siempre la oficina fue mi lugar de escape cuando no quería estar en casa si había visitas insoportables. En realidad son dos los lugares: la oficina y mi habitación. Pero una queda mejor si se hace la que trabaja cuando no puede poner de excusa el estudio. Y no iba a permitir que nadie invadiera mi lugar, mucho menos la bloody snake.

Se ve que hoy los astros estaban a mi favor y todos los planetas alineados perfectamente.
Lo único que yo quería era que la vieja me diera una buena razón por más pequeña que fuese para expulsarla de mi territorio y que no volviese más.
Y se lo hice saber...

B S: ¿Me estás vigilando?
G: Ni más ni menos...
B S: Si tantas ganas tenés de que me vaya echame.
G: Dame una razón y tus deseos serán ordenes.

Muy de película, sí. Es que me encantan estos diálogos. Con esta vieja de mierda me siento Beatrix Kido en Kill Bill intercambiando dardos con Vernita Green antes de matarla clavándole un cuchillo en medio del pecho.

Mi hermano más chico, pasó entre nosotras para volver al taller y murmuró: "Che, Gioco, deberíamos poner un cartel que diga ALTA TENSION acá, no? jeje". Un amor mi hermanito.
Si alguna vez buscan a alguien que calme las cosas no tienen que llamarlo a èl. El no sirve para eso.

Como dije, los astros estuvieron de mi lado y tuve la oportunidad que yo tanto ansiaba.
La víbora quiso pasar entre dos máquinas de curiosa que es, porque nunca la dejamos entrar ahí. Como no es ninguna boluda, cuando está mi papá ni se acerca al taller, pero en se momento él no estaba, así que haciéndose la rebelde como si fuese una pendeja hincha pelotas que solo quiere molestar para ver que pasa o llamar la atención, pero más patética aún porque es vieja, quiso pasar entre dos máquinas que sirven para abrochar y se enganchó la pollera.
No pasó nada porque la máquina en la cual se enganchó estaba apagada y de haber estado encendida a lo sumo la hubiese dejado en bolas, pero no más que eso.

La que sí estaba encendida era la otra.
Igualmente, no desperdicié la oportunidad y le grité: "¿Sos sorda o boluda? ¿No te dijimos que no podías entrar al taller con esa pollera? ¿Vos queres que la máquina te rompa una pierna?".
En el taller todos sabemos que "la rompe huesos" es otra máquina, que sin exagerar te los puede romper como si fuesen de madera balsa. Ese tipo de máquinas, a lo largo de la historia de la imprenta se ha cobrado varias falanges, metacarpos, trapecios, e incluso huesos de ante brazos. O sea que este tipo de máquina impresora (una de verdad, no de las que todos tenemos en casa) no es moco de pavo.

Mis gritos hicieron venir a mis dos hermanos. Cuando preguntaron que había pasado les dije que la vieja se había enganchado con una de las abrochadoras y que de haber sido otra máquina seguramente le hubiese pasado algo más grave.
Mi hermano del medio le dijo: "¿Vos sos loca?" Sabes bien que no podes entrar acá. ¿Cómo hay que decírtelo para que entiendas?".
Mi otro hermano se limitó a decir: "No, si parece que es sorda. Yo le dije antes que no entrara al taller y no me dio bola".
La vieja quiso defenderse, diciendo: "Bueno, no paso nada".
El hecho de que quisiera minimizar las cosas me dio bronca y le dije: "Si a alguien le pasa algo acá adentro el problema es nuestro y por más vieja y pelotuda que seas si te pasa algo a vos, también. ¡Andá a la casa y dejate de romper las pelotas!"

Se hizo la enojada, o se enojó, no se ni me interesa, pero dio media vuelta y se fue por donde había venido.

Mi hermano del medio repetía: "¡Qué vieja boluda!" una y otra vez.
Y yo, con calma, porque la verdad es que nunca la había perdido, solo que aproveché la volada para echar a la vieja, le dije: "Ok, no more snakes!"
Se dio cuenta y le causó gracia.

Obviamente cuando vino mi papá le contamos lo que había pasado y a la hora del almuerzo se lo contamos a mi mamá también, quien como si la vieja fuese una niña de 5 años la retó de lo lindo y le dijo que no entrara al taller nunca más.
Cosa que prometió y cosa que va a tener que cumplir.

6/4/08

De todo un poco II

* No me gusta que cada vez que voy a visitar a mi novio a su trabajo, el chico que trabaja con él me ponga la mano en el cuello cada vez que me saluda.
¿¿Por qué hace eso?? ¡Es incómodo!

Se lo dije a mi novio y se caga de risa. Ok, acepto que haya gente que me ponga la mano en un hombro cuando me saluda y me da un beso o que me agarre un brazo, pero... ¿¿el cuello??? ¿Con qué necesidad? Encima yo odio que me toquen el cuello porque tengo cosquillas. La única persona que tiene permiso es mi novio así que odio que su amigo haga eso. Le dije a mi novio que le diga y me dijo: "¿Cómo se lo digo?"
¡Qué se yo, si supiera ya se lo hubiese dicho! Shit!



* Una compañera de la facultad que tenía en primer año se había cambiado de turno. La semana pasada me fui a anotar y me la encontré de casualidad. Me dijo que va a volver al mismo turno de antes y se anotó en las mismas materias que mis amigas y yo. Es simpática, buena onda, etc. Ahora... tiene un aliento de los mil demonios y cada vez que nos habla se nos acerca a la cara como si no pudiese hablar si no nos tuviese a 10 cm de distancia. Encima cuando nos alejamos se nos vuelve a acercar como si tuviese su cara agarrada a la nuestra con un hilo.
¿Vamos a tener que luchar con eso todo cuatrimestre?


* Se me pegó la canción "Hay amores". Esa que canta Shakira. La canto todo el santo día, incluso en el colectivo. La mina no me cae ni bien ni mal pero el tema me gusta. Ayer cuando volvía de mi curso de chef se me sentó al lado un tipo muy feo. En la radio estaba sonando y me puse a cantarla en voz baja. Yo venía con un ratatouille y me puse a comer del tupper mientras tarareaba (estaba rico y era una picardía dejarlo enfriar). El tipo me mira y me dice: "No te da vergüenza comer del tupper?", le digo: "No. Lo cociné yo y tengo ganas de comerlo. Lo vergonzoso sería si lo hubiese robado". Y el tipo me dice: "Yo la verdad que no podría comer así tan libremente en un colectivo. A mi me da vergüenza hasta comer un alfajor". A lo que retruqué: "Sin embargo sale a calle con esa cara. Yo eso sí que no podría hacerlo".
Sí, ya se que estuve mal, pero el tipo tenía una mala manera de decir las cosas y a mí el hambre me pone de mal humor.


* Detesto que gente que me conoce hace 2 minutos me hable como si me hubiese investigado al mejor estilo Medina de Los Simuladores. Hoy al medio día fuimos a almorzar a la casa del amigo de mi papá (la pareja de Rita Turdero, del post del mismo nombre).
Estaba la hermana del gato viejo y cuando llego la voy a saludar y me dice: "Ah, vos sos Gioconda! Hija de Guillermo, estudiante de psicología y hace poco empezaste la carrera de chef. Jugabas al hockey en el mismo club que la hija de Carlos y fuiste a Inglaterra con ella, no?".
¡¡A la mierda!! ¡La yegua le hablo de mí!
No pude más que responder: "No hace falta que me presente, entonces. Que lindo que me tengan tan en cuenta".
Es que la vieja detesta a todo ser que se lleve bien con la hija de su pareja. Vaya una a saber las cosas que le habrá dicho de mí. Bueno, parece que algunos de mis comentarios la tocaron. De lo contrario no se preocuparía tanto por alguien como yo.

3/4/08

De todo un poco I

1- PELUDO DE REGALO:
El martes cayó de visitas mi abuela... say no more.
Bueno, sí, digamos más y hagamos catarsis.
Todos saben que mi relación con la bloody old woman nunca fue buena, así que no pretenderán que hable bien.
Resulta que como conté en otros posts, ella vive en Salta en la casa de uno de sus hijos (uno de mis tíos, hermano de mi mother, etc.).
Corrección!!! Vivía en Salta hasta el martes!
Me contó my dear mother que se peleó mal con su nuera, pero muy mal, y se ve que la rajaron. Bueno, ella dice que ella dijo: "Me voy a Buenos Aires!", pero para mi que la rajaron.
No sería nada raro, su nuera se la tenía jurada y con mucha razón. La vieja es insoportable y se mete en todo. Demasiada paciencia le tuvo. Yo le hubiese dado tremenda patada donde no le da el sol hace mucho.
Entonces, ahora el "paquete" anda por Buenos Aires, viendo donde se queda. Haciéndose la víctima con quienes le pregunten sobre el tema.
Como es de imaginar tiene varias puertas cerradas que le costará mucho abrir. Y algunas de imposible apertura, como la de mi casa, a no ser que sea de visita y por pocas horas.
Lo más gracioso es que desde que llegó amenaza con la siguiente frase: "Miren, yo no quiero molestar. Así que si no puedo quedarme con ninguno de mis hijos me voy a alquilar algo y listo".
Todo eso con cara de perrito abandonado en pleno invierno con tormenta y hambre que mira hacia adentro de una casa donde una familia comparte manjares frente al fuego de una cálida chimenea.
Obvio que no enternece a nadie. Todos la conocemos bien.
Ampliaremos.


2- MALA, MALA, MALA ERES:
OK, cuando era más chica tenía una pizca de maldad. Que me llevaba a hacer cosas como soplarle cosas mal a compañeros insoportables que tenían que dar lección en inglés y se sentaban cerca mío para que los ayudara. La vieja de inglés siempre tomaba oral desde el banco, entonces yo tenía la oportunidad de dictarle frases incoherentes y no la desaprovechaba, para risa de mis otros compañeros y con la excusa de "vos en las pruebas nunca te sacas 10. Si le decís todo perfecto la vieja se va a dar cuenta de que te estoy soplando, mejor te dicto algo mal y así disimulas". Y de paso yo me divertía.
O le soplaba cosas ridículas a una compañera muy hueca, como la vez que en una lección sobre países de América, le preguntaron cual era la industria más grande de Bolivia y yo le dije que eran sus numerosos astilleros.
Reconozco que otras veces hacía uso de mi maldad sin causa aparente también. Quién no?
Ahora, que la bloody old woman me diga que soy diabólica porque no la quise acompañar a rezar el rosario a la plaza que está cerca de casa, donde se juntan las demás viejas todos los miércoles a la tarde es demasiado.
Igual me causó bastante gracia. Cuídense, que pueden estar en presencia del nuevo eje del mal.



3-LLORANDO POR UN SUEÑO:
Ayer fui al entrenamiento del club de mis amores. Por eso no acompañé a mi abuela a la plaza. Bueno, sí, es verdad. A quién quiero engañar?? No la acompañé porque no me la banco. Pero a ella le dije eso delante de otras tías y quedé re bien. Ja!
Para los que nunca fueron, los entrenamientos son así:
Llegas a la cancha, vas a "La Bombonerita" que es una cancha más chica donde entrenan y entras mostrando el carnet de socio.
Siempre está lleno de gente, obvio, pero solo entran los socios y si quieren pueden hacer entrar a otro que no lo sea.
Entonces cuando llegas, están todos amontonados en la puerta, y cuando ven que sacas el carnet, empiezan a decirte cosas como "puedo entrar con vos?", "vengo de Mendoza", "vengo de Ushuaia", "vengo de Mongopicholandia y me hice 3.500 kilómetros a pie y 400 en el lomo de un tapir", etc.
A veces hacemos pasar a alguien, pero no siempre, porque el socio tiene que hacerse responsable de quien entra con él y la verdad que no es joda porque si alguien se manda una macana el socio tiene que pagar si rompe algo o si se manda una bien grande le pueden bloquear el carnet y a llorar a la gruta.
Ayer solo teníamos lugar para 2 invitados nada más porque ya llevábamos nosotros a gente que no es socia.
Siempre pienso que es increíble lo que hace la gente por ver a sus ídolos.
Cuando una persona llega con su carnet y 50 personas le piden entrar con ella, se siente raro.
Porque empiezan a rogar, implorar, a ofrecer cosas (una vez un tipo de Mar de Plata le ofreció 2 cajas de alfajores Havanna que tenía preparados en una bolsita para sobornar al tipo de seguridad y no lo había logrado jaja), y lo más gracioso, hay fanáticas que hasta lloran por ver a Rodrigo Palacio o a Martín Palermo, o al jugador que más les gusta. Rodrigo encabeza el top ten jaja.
Tanto que ayer cuando llegamos, vienen dos chicas llorando y nos empiezan a decir: "Dejanos entrar, please! Queremos ver a Rodrigo! Venimos de re lejos! Buaaaaaa!! Buaaaaa!!" A los gritos, histéricas mal!
Yo tenía a mi sobrinita en brazos y una de las chicas me tironeaba de un brazo, otra la agarraba de los hombros a mi mama y le rogaba "Por favor señora! Estoy aesperando desde las 7 de la mañana (eran las 11:00)", entre lágrimas, mocos y baba y mi sobrinita se asustó y se puso a llorar ella también a los gritos. Un re quilombo! jajajaja.
Para que dejen de gritar como locas, mi papá les dijo: "Bueno, dejen de gritar! Son ustedes dos solas?" Ante la respuesta afirmativa, las hizo pasar.
Pudieron ver el entrenamiento y después conseguir algunas firmas. Y para alegría de ellas la de Rodrigo Palacio. Cuando nos retiramos nos agradecieron unas 800 veces. Antes ya nos habían agradecido unas 600.
Lo que hace el fanatismo! Pero esta bueno poder "cumplirle el sueño" a alguien. Una se siente Julian Weich jajajaja.

1/4/08

Rita Turdero



¿Recuerdan a la pareja del amigo de mi papá de éste post?

Para quienes no tengan tiempo o ganas de releerlo, les cuento que es una señora que hace unos años era una simple empleada doméstica y después su vida dio un vuelco y ahora es la pareja de un señor con mucha plata y un corazón bien grande que le banca todo.
Eso no sería nada del otro mundo. Lo malo es que esta persona parece haber olvidado su pasado, parece que ahora se le puso en la cabeza que ella tiene solo un poquito menos de clase que la reina de Inglaterra, y trata como basura a "sus" empleadas domésticas, les dice de todo, las mira con asco, habla mal de ellas delante de los demás.
En fin, una grasa total. Porque esa parte sigue saliendo a la luz muy seguido, sobre todo a la hora de aparentar.

Reeeeeesulta, que el sàbado a la tarde pasaban ella, su pareja y la hija de su pareja (amiga mía) cerca de casa y al amigo de mi viejo se le ocurrió comprar unas facturas y venir. Cayeron de sorpresa como tantas otras veces. No nos molesta que gente que queremos caiga de sorpresa, sobre todo el amigo de mi papá que es casi un tío para mí y mis hermanos y a quien queremos mucho, y mi amiga ni hablar, es una gran amiga, compañera de viajes, etc, y aunque no nos veamos muy seguido hablamos siempre y la amistad sigue intacta.
Bueno, no podemos decir lo mismo de Gatùbela (como apodé en otros posts a la pareja del amigo de mi papá).

Llegaron, nos saludamos, etc, etc, etc.
Hasta ahì todo normal. Bueno, casi normal. Cuando Gatùbela hizo su entrada, no pude evitar mirar a mi mamà de reojo, quien con una sonrisita me devolvio la mirada.
Gatùbela lucia un atuendo muy particular.
A saber: Calzas blancas (sì, una señora que tiene la misma silueta que Carmen Barbieri con calzas blancas!), zapatillas y una musculosa animal print de leopardo, al mejor estilo Susana Gimenez pero con muchìsimo menos glamour, por supuesto.
Ah! Y como si fuera poco, todo eso acompañado de unas tremendas extensiones que debo reconocer que estaban muy bien hechas y lucian muy naturales. Iguales a las pelucas que usa Moria.
Olvidè mencionar que esta señora (por decirle de alguna manera) es fanàtica de Moria Casan.
Le copia el look, o mejor dicho, trata de copiàrselo y hasta quiere imitarla en actitudes y repite frases de ella.
Se le cuelga de las lolas, como tantas otras. Pero a esta no la conoce ni su perro.

Tratè de no reirme apenas la vi, pero no pude. Asì que tratè de disimular mi risa corriendo a abrazar al amigo de mi papà como lo hago desde chica y a saludarlo y despuès hice lo propio con mi amiga, quien al abrazarme me dijo: "Viste lo que se puso, no? Se quiere hacer la Moria Casan y es Rita Turdero!"
Saliò todo bastante natural ya que hacìa meses que no los veìa, asì que la excesiva alegrìa quedò bien desimulada :P

Entramos a casa, nos pusimos a charlar, preparamos cafè y mate y el amigo de mi papà dice: "Che, por què no llamamos a Carlos? (otro amigo de ellos) Estarà en la casa?". Mi papà le dijo "Supongo debe estar, llamalo".
Llamaron a Carlos y le dijeron que viniera a casa. Asì que 20 minutos màs tarde llegaban Carlos y su esposa a quien tambièn queremos mucho.
La esposa de Carlos es una loca linda, amiga de mi mamà y casi una tìa para mì, con quien nos reimos siempre de las estupideces que dice y hace Gatùbela.

Cuando llegò Beatriz (la esposa de Carlos) no pudo evitar decirle: "Estas re Casanesca! Que extenciones!".
A lo que Gatùbela respondiò: "Viste? Me salieron $1.300, y eso que me hizo descuento el peluquero, que es ìntimo amigo mìo".

Algo que ella hace siempre: decir el precio de lo que tiene, y de lo que tienen los demàs.
Ej: "Ay, tenes puesto el CH de Carolina Herrera que sale $250!", "Estas botas me salieron $400", "Esa es la remerita de wanama que sale $95", etc, etc, etc.
Tiene una fijaciòn con los precios de las cosas. Alla ella.

Charlando de todo un poco, a Beatriz no se le ocurre mejor idea que tirar una frase de Moria, para que Gatùbela se enganche y se ponga a hablar. Como no le cuesta nada y muerde el anzuelo simpre...

Entonces Gatùbela dijo: "Hablando de Moria! Vieron a Carmen? Mi vecina?" (una vieja ridìcula que va al mismo club que ella, tambièn perteneciente al Moria fans club).
"Si, la señora del pelo color Viviana Canosa", respondo.
"Si, ella" me dice. "Bueno, se separò del marido. La semana pasada lo echò de la casa. Me contò que ahora sale con un chico 15 años menor."

A ver, a ver, a ver!! Esa señora debe tener unos 60 años. Entonces alguien 15 años menor, anda por los 45... conclusiòn: no es ningun "chico".
Pero no importa, sigamos.

Beatriz pregunta: "Mirala vos a la vieja, tan tranquilita que parecìa"
"Sì, no sabes. Esta hecha una pendeja, ahora se viste re bien, tiene otro brillo, y claro... si tiene un sestoy!"


Ay, ay, ay!
Me reì, pero no la corregì. ¿Para que decirle que se dice "sex toy" si a los 5 minutos va a pronunciar mal de nuevo? Ademàs es màs divertido escucharla decir eso.
Le seguimos la corriente.
Mi amiga preguntò: "Pero la cosa va a en serio o es solo un touch and go?"
Y gatùbela rematò: "No creo que de para mucho, debe ser eso, un tuchangò!".

Rita Turdero, señoras y señores... màs ridìcula que a propòsito.

Te queres hacer la top y sos màs ordinaria que sushi de merluza, mi a mooooor!