
ATENCION: El siguiente texto contiene lenguaje adulto y escenas de violencia.
Como conté anteriormente, volví a jugar al hockey hace un mes aproximadamente después de 10 años. En realidad volví a competir, porque jugar, jugaba de vez en cuando pero no torneos.
El sábado fue la 4ta fecha del torneo
La cosa es así:
Es sabido por la gente que me conoce porque jugó al hockey conmigo en otra época (la peor) y más por la que jugó en contra mío que NUNCA fui una persona fácil dentro de la cancha.
No voy a volver a contar las cosas que hacía porque aparecen en varios posts (los que quieran saber en detalle puede leer Algunas cosas nunca cambian o Hasta la victoria siempre) pero voy a hacer un pequeño resumen para que vean la magnitud de los hechos que tuvieron lugar el sábado pasado.
Hasta hace 10 años yo era más o menos así: jugaba bien y me sacrificaba mucho por el equipo y el hockey era mi vida, pero mis principales características tenían que ver con mi personalidad, porque era: temperamental, calentona, de carácter muy fuerte, gritona, discutía mucho con las contrarias, con los árbitros y muchas veces con mis propias compañeras (en menor medida, claro), me llevaba a todo el mundo por delante, no me importaba nada, insultaba, quería ganar o ganar y era mala perdedora y mala ganadora.
Una dulzura de persona :P
Pero esto era solo dentro de la cancha.
De más está decir que nunca fui capitana por este motivo. Jugaba bien y mis amigas me querían y respetaban y si no fuese por mi comportamiento lo hubiese sido. El entrenador me lo decía siempre.
Las capitanas son personas que además de jugar bien tienen que ser ubicadas, centradas y ser respetadas por sus compañeras. Bueno, yo contaba con la 1ra y la 4ta característica y las otras dos directamente no existían.
Digamos que si había algún problema y necesitaban a alguien que tranquilice la cuestión, no era yo a quien iban a recurrir. Bueno, me la perdí.
Volviendo al tema del post:
Las que jugamos los torneos, que somos siempre las mismas, nos conocemos bien. Si bien ahora no están jugando todas las que jugaban conmigo en la época anterior sí juegan varias y además juegan las hermanas de las que jugaban antes. Así que al menos de vista y de ver partidos de otras categorías de chicas de otros clubes en los distintos torneos nos conocemos.
Como mujeres que somos las tenemos a todas bien identificadas, sus virtudes y sobre todo sus defectos que es lo que más nos interesa a la hora de jugar.
Entonces como dije, salvo las nuevas, las viejas conocemos bien a las contrarias y sabemos por ejemplo: - que Ana es calentona
- que Marina tiene la rodilla izquierda débil
- que Tamara, que es la hermana de Eugenia que jugaba antes, es peor que su hermana atajando penales
- que Pamela juega muy bien pero no tiene carácter
- que Norma siempre comete faltas en el área y es fácil hacerla equivocar
- que Carina es un palo en medio de la cancha que casi ni corre
- que Luciana se asusta por cualquier cosa
- que a Andrea la echan siempre
- que Silvana es muy alta y le cuesta mucho jugar al ras del suelo
- que a Carla le das un golpe en los primeros minutos y ya la asustaste para el resto del partido
- que a Carolina para que deje de marcarte le tenes que pegar un palazo en la cabeza
- que Sonia corre como el viento
etc, etc, etc...
Bueno, se imaginarán que varias de mis características son conocidas por la gente que jugó en contra mío.
Si bien, ahora cambié mucho, o hasta el sábado lo pensaba, conservo mucho de lo anterior. La diferencia es que como dije antes, todo está más aplacado.
Pero... sigo siendo humana. Y si bien el carácter cambia y se modifica, el temperamento es siempre el mismo. Y queramos o no, en determinadas situaciones (extremas) no se puede manejar ni ocultar.
Para sorpresa de mis compañeras de antes, y de las que jugaban antes en contra, estoy mucho más calmada.
O eso pensaban hasta el sábado...
El sábado jugamos contra un equipo de Los Cardales.
El partido transcurría con normalidad, nada pasaba más de un toquecito, alguna caída, y el siguiente pedido de disculpas y ayuda para levantarse del piso de la contraria. Todo normal, nada del otro mundo. Algún insulto para alguien que levantaba en palo en situación riesgosa para las demás, pero no más que eso.
Eso hasta que una chica (una defensora) fue reemplazada por otra porque no se sentía bien. Cosa que se notaba porque estaba jugando muy mal y por comentarios de mis compañeras que ya la conocían era una buena jugadora. Básicamente, por culpa de ella hicimos 2 goles.
El reemplazo de esta jugadora fue una chica que jugaba antes y a quien habíamos enfrentado varias veces con mis viejas compañeras: Ivana, una chica a la que entre nosotras llamábamos "tanqueta", que lo que no tenía de buena jugadora, lo reemplazaba con fuerza, carácter y... faltas.
No es de las mejores, pero lleva años jugando y sus compañeras la respetan y juega fuerte. Para qué negarlo? Es una bestia peluda. A veces nos preguntamos si en Cardales está prohibida la venta de cera depilatoria, pero ese es otro tema.
Como yo conozco a Ivana por sus faltas y su carácter, ella también me conoce a mí por mi forma de jugar y sobre todo por mi carácter. Porque como es de imaginar, chocábamos mucho. Nos golpeábamos, nos insultábamos, ella no me quería, yo no la quería a ella. Varias veces nos amonestaron, aunque a ella más que a mí por ser defensora y por su brutalidad, pero a mí nunca me habían echado... hasta el sábado.
No me habían echado nunca en todos los años que jugué. Sí, me amonestaron varias veces, pero nunca había sido expulsada.
Como dije, nunca nos quisimos ni nos llevamos bien. Aunque esto solo se notaba dentro de la cancha porque afuera ni nos mirábamos. Nos ignorábamos mutuamente.
Mi error es pensar que como yo cambié, toda la gente cambió. No es así. Si bien pasaron muchos años desde mi último partido, esta chica es casi igual en todo. La diferencia es que yo encontré otras cosas que me hacen feliz y se que el hockey es muy lindo pero no es todo lo que tengo en la vida. Ella parece que no tuvo tanta suerte y sumado a todo lo que era antes ahora también es una resentida.
Volviendo al partido. En una de las jugadas me pega un palazo en un tobillo, me caigo, me queda mirando y se va. Me levanto sola, enojada y le grito "Inútil!". Ella se da vuelta y me grita "Forra!" Todo bien, no pretendía que me ayudase. Nunca lo hace con nadie, no lo iba a hacer conmigo.
En otra jugada lo mismo pero a otra compañera. Tampoco la ayuda. Mi compañera se levanta y la insulta con un "Gorda pelotuda!" (Ivana es una ex gorda y le molesta mucho que le digan así y más nosotras que la conocemos de su época anterior. Y si bien adelgazó bastante el apodo le sigue quedando bien. No tenemos nada en contra de la gente con sobrepeso pero cuando la gente quiere agredir a alguien le dice lo que más le molesta, y a ella eso la pone muy mal).
El árbitro les llama la atención a las dos. A todo esto íbamos ganando 2 a 1 y desde su entrada el partido se había puesto más duro. Parece que cuando entra ella y pega, sus compañeras se contagian y empiezan a pegar también y nosotras no no quedamos atrás. Mujeres! :P
Cuando faltaban 20 minutos para terminar el partido hice un gol (error de Ivana) y pasamos a ganar 3 a 1. Esto fue a raíz de una jugada en la que iba corriendo y ella me pegó con el palo en una pierna pero no me caí, el árbitro vio la falta y cobró un tiro libre para nosotras. Antes de que cobrara yo la había insultado con un "La p... que te parió!" Y ella me devolvió un "Andá a cagar!". Muy bonito.
Después del tiro libre vino nuestro 3er gol. Mi gol. No la insulté pero después del festejo cuando volvía corriendo a mi puesto le dije "Tenes que aprender a marcar, gordita". Algo le tenía que decir. Eso la hizo enojar más.
El siguiente avance nuestro terminó en una falta de Ivana levantando el palo a la altura de la cabeza de mi compañera Claudia (eso no está permitido) y tocándole una oreja gracias a los reflejos de Clau. Porque sino, podría haberle dado de lleno en la cara. Claudia, que no es de insultar le dijo de todo y el árbitro amonestó a Ivana. Cosa que la hizo enojar mucho más.
En nuestro siguiente avance, Clau me pasa la bocha a mí y cuando iba directo al arco, Ivana, desquiciada, que ya no tenía nada que hacer, me corre, se pone al lado mío y me pega con el palo, no en la pierna, no el tobillo, sino en el hígado.
Si usted querido lector piensa que yo soy una loca, esta chica me supera en locura y brutalidad. Yo NUNCA hubiese hecho una cosa así. Lo mío pasa como en la mayoría de las jugadoras por el insulto y algun golpe de los "normales" pero nunca por ese tipo de agreción.
Sentí un tremendo golpe, caí al piso, y me levanté como pude, más loca que nunca, mientras mis otras compañeras puteaban a Ivana y las otras compañeras de Ivana puteaban a las mías. Tremendo lío se armó. Cuando me levanté me dieron un nauseas horribles, así que caminé hasta afuera del campo de juego y me puse a vomitar (una hermosura). Nunca me habían pegado tan fuerte.
Termino de vomitar y entro al campo de nuevo. Nuestro entrenador trató de agarrarme del brazo para que no entre. Me zafé y fui corriendo hasta donde estaban Ivana y mis compañeras todavía discutiendo con las contrarias y el árbitro.
Hice algo que hubiese sido digno de mi época anterior pero que nunca había hecho. Fui directo a Ivana, la agarré del cuello y le dije "Loca de mierda! La puta que te parió!" (era lo mínimo que se merecía). Hacía mucho que no me enojaba tanto. Y si bien yo era una loca que se enojaba por cualquier cosa nunca había agredido así a nadie. Detrás mío apareció nuestro entrenador y me soltó del cuello de Ivana. Ivana (con la marca de mis dedos en su garganta) trató de darme lo que parecía un cachetazo mientras me insultaba en todas las combinaciones posibles que le ocurrían. Al cachetazo no lo ligué yo, sino Fer, otra compañera mía que estaba en el medio. Fer, tiene el carácter que tenía yo en mi época anterior y ni bien recibió el golpe en su cara agarró a Ivana del pelo. Más insultos. Llegó la entrenadora de ellas y las separó.
El lamentable espectáculo terminó con 3 expulsadas, Ivana, Fer y yo. Y un penal para nosotras. El gol lo hizo Clau y terminamos 4 a 1.
Calenchu! :P
Ahora seguramente pensarán que volví a ser la de antes, pero yo se que no es así y mis compañeras también. En otra época seguramente le hubiese partido la cabeza de un palazo. Mi entrenador lo sabe y se alegró de que no hicieran nada por el estilo.
Lo que piensen las contrarias me importa un bledo. Es más, si quieren que piensen que estoy peor que antes porque siendo como era me respetaban más que a otras que eran más tranquilitas.
Ah... y nos suspendieron 1 partido a cada una. Salvo a Ivana que la suspendieron 2.
Nunca me habían expulsado, pero como dicen por ahí "siempre hay una primera vez".